Dígale adiós a los derrames embarazosos: gracias a un estudio científico innovador, los baños públicos podrían convertirse en lugares más limpios (y menos embarazosos) para millones de personas. Un equipo internacional de investigadores ha presentado dos nuevos diseños de urinarios, llamados “Cornucopia” y “Nautilus”, que pueden reducir las salpicaduras de orina hasta en un 98,6%.
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El proyecto nació de una curiosa intuición: cuando los perros orinan contra un árbol, lo hacen en un ángulo estratégico para evitar salpicaduras. Desde aquí, el equipo de la Universidad de Waterloo en Canadá Estudió las curvas isogonales típicas de las conchas de nautilus para diseñar superficies curvas que repelen los líquidos sin salpicar.
Durante las pruebas se sometieron cinco modelos de urinarios a pruebas con chorros de agua coloreada para simular la orina. Los resultados hablan por sí solos: los modelos “Cornucopia” y “Nautilus” produjeron considerablemente menos salpicaduras que los urinarios tradicionales, incluida una réplica de “La Fontaine” de Duchamp.
La adopción de estos nuevos modelos podría tener impactos significativos en la higiene y la sostenibilidad ambiental. Según los científicos, si todos los urinarios de Estados Unidos se sustituyeran por el modelo Nautilus, hasta un millón de litros de orina al día dispersos por los pisos.
Además de ser más higiénicos, los nuevos modelos han sido diseñados para ser accesibles: el diseño del Nautilus también es adecuado para niños y usuarios de sillas de ruedas. Un paso hacia baños públicos más inclusivos.
Esta innovación, fruto de la colaboración entre el diseño industrial y la dinámica de fluidos, promete mejorar la experiencia diaria en lugares públicos, reduciendo los costes de limpieza, los malos olores y el descuido de los baños compartidos. Y todo gracias a un estudio que comenzó observando… ¡cómo orinan los perros!